No me he ido. Sigo aquí, soñando; tratando de liberar todo eso que llaman energía. Las palabras se han hecho para transformar sueños y realidades, eso es lo que a veces busco hacer. A veces a escondidas, sueño con ése único instante que me hará feliz. Ya no lamento hechos que borraron mi sonrisa, busco en ellos el mejor escudo para seguir de pie. No hay oscuridad que dure cien años, no hay tristeza que aturda para siempre. Hay encuentros y hay despedidas, hay caminos y hay desvíos que tarde o temprano aparecen para enseñarte que no eres inmortal, sino un cuerpo lleno de fortaleza capaz de caer pero nunca rendirse.
20 de marzo de 2013
4 de diciembre de 2012
UN DÍA Y ÉL
Las ilusiones se
prestaron para esa situación. Días antes ya me había imaginado la historia
perfecta para esos personajes, ella radiante y confiada y el cómo alguien
simplemente cálido y protector. Ignoraba las alertas mentales que me decían que
debía entender que estoy en una realidad a veces chocante y poco delicada. Que
no siempre (por decirlo de algún modo) todo lo que deseamos se cumple, y bueno
es cierto. Las estadísticas y ése destino despiadado y a veces controlador me lo han
comprobado algunas veces. Sin embargo, era parte de la imaginación que siempre ronda en mí y que no tiene miedo a equivocarse, esa imaginación aventurera que siempre me dice que
vaya por allí retando a la vida y a sus presuntas pruebas. Era mañana. No lo
vi, el tampoco me vio. La imaginación fue volando hasta que llegaron a estar
juntas con la realidad. Nada fue como había estado planeado, el destino es muy
flexible e inesperado y cuando menos te lo esperas está allí demostrándote que
cualquier hecho, puede ser el inicio de una gran historia. O al menos, de una
que vale la pena recordar.
28 de noviembre de 2012
ENTRE NUBES Y ANESTESIA.
Cuando te vi, pensé que todo debía ser como lo había escrito. Nunca imaginé retirar de mi vida pasiones que amaba. Te vi y recordé, recordé todo. O casi todo. Busqué por un momento lo que necesitaba y creí encontrarlo, Volví para verte y pensé que ibas a estar allí. No te encontré. Estabas jugando con tus sueños, con las fantasías que chocaban por momentos aquella imaginación de la que decías tener. Te creí y quise compartir eso. No me dejaste. Lo acepté.
Me hablabas de todos; menos de mí. Disfrutabas de todo; menos de lo que yo escondía para ti. Grite tu nombre con coraje y dolor, pero te escondiste en medio de risas indiferentes que sólo expresan desinterés. Volví a entenderlo, y callé.
Hasta ahora, que me atrevo a escribir entre palabras sin sentido lo que algún día pensé podría ser duradero, no eterno... porque eso suele ser aburrido. De todos modos, gracias. Por aquellas lágrimas que me hicieron entender que no hay dolor sin una lección futura. Por aquellas nubes que sólo esconden el sol que estaba oculto entre ellas. Gracias, por haber sido tú y por haber aparecido frente a mí. De blanco y sin anestesia.
16 de noviembre de 2012
8 de septiembre de 2012
ÚTILES RECUERDOS
Sufrí lo que tenía que sufrir. Lloré lo que tenía que
llorar.
No me arrepiento. Esos espacios de aparente infelicidad son
los futuros motores que te llevarán a entender que eres mejor que las trampas de
ése destino impredecible. Cuando fuiste empujada por la cruel indiferencia,
aprendiste que es bueno medir tu entrega y dar lo que tienes de a pocos. Cuando
alguien sacudió tu corazón con la intención de lastimarlo, te diste cuenta que
duele, pero que después de ese apretón viene la calma, te relajas y sientes que
ya todo pasó, sufriste sí; pero ahora eres consciente que fue un proceso más
para comprender que los tesoros más grandes que guardas no se entregan a
cualquiera. Cuando alguien enjuició tu forma de amar, entendiste que no siempre
todos conceptualizamos al amor en un mismo marco, hay personas que aman más,
otras menos, pero cuando no hay equilibrio de dos, no hay nada. Si amaste más
que el otro, ahora sabes el amor como tal, es un círculo de etapas y todo es de
a dos, si uno corre y el otro sigue mirando a los costados con un caminar lento
jamás llegarán juntos a la meta. Pero ahora lo entiendes. Todo viene y va por
algo, es un motivo para algo que se asoma. Vive los momentos que tienes,
cuídalos como los tesoros más preciados, pero si se tienen que ir suelta tu
mano y bríndale una firme despedida, con la convicción de que tal vez no
volverán pero que cuando estuvieron junto a ti, aprendiste de ellos y ellos
aprendieron de ti.
18 de julio de 2012
MI VERSIÓN SOBRE EL AMOR
A veces cuando creemos estar
enamorados nos dispara un sin número de emociones que nos hacen sentir que nada
tiene fin. Incrédulamente saltamos de alegría por miradas que tal vez no tienen
ningún sentido, pero para nosotros esconde un enigmático significado (así sea
que no, pero tiene).
Creemos ver en el otro, cualidades
que nunca pensábamos encontrar, y si no las tiene obligamos a nuestro cerebro a
que procese como si las tuviese, sin imaginar que a la vez estamos procesando
también una decepción a corto plazo.
Tal vez ése sea el error más
grande, pretender etiquetar a las personas por cómo queremos que sea. Anhelamos
una imagen inmortal en medio de una realidad que simplemente es como es, y no
la aceptamos. Luchamos por conseguir a toda costa lo que queremos, el sentirnos
amados sin entender que en medio de ése deseo existen defectos, existen también
errores y existe una realidad que merece ser conocida para luego ser respetada
y finalmente amada.
Caemos erróneamente en un cuento
de hadas, ése que nos hace pensar que lo oscuro encontrará claridad porque
estamos allí, sin imaginar que nosotros sólo somos seres pasajeros, que la persona
solo cambia porque es ella misma quien desea ése cambio.
El amor nunca crea ataduras, ni físicas
ni mentales. Es libre, por el simple hecho de estar juntos; te sientes libre.
De pensar, de sentir, de amar. Con el tiempo, después de todo, te das cuenta de
que sentir el inmenso poder del amor va más allá de expresar gestos y detalles
inertes. Entiendes que el aprender a amar es una experiencia única, sensible a
cualquier error, apto para aprender de todo y humilde para entender los
límites. Es allí donde podrás decir que amas, que no tienes miedo y que lo
disfrutas.
17 de julio de 2012
PARA QUIEN SEA
Siempre te escuché. No era necesario mirarte a los ojos. Sentía como mía cada palabra tuya. Bastaba con sentir esa pasión que describías, la locura en tus gritos y las ansias cuando hablabas de amor, y de esa inconsciente necesidad de ser amado.
Todo está bien, ahora. Sigo confiando en ti, así no te lo diga. Probablemente, nunca lo haga pero debes siempre sentir que eres alguien más que esa máscara de fantasía. Eres más que esas ilusiones tontas que acabarán mañana por la mañana. Eres más que esas promesas que nunca fueron. Eres más que poesía buscando sentido. Eres más que un beso bajo la lluvia. Eres más que horas de pasión sin respuesta. Eres más que versos de miedo y cobardía. Eres más que la empobrecida sociedad. Eres más que tus propios sueños.
Aún creemos ser invencibles. Nos daremos cuenta algún día que hoy simplemente somos lo que somos, y que nos equivocamos. Que lo nuestro fue producto del arte y de instintos sin reserva. Que no hay magia sin caricias, que no existen fantasías sin historias de momento y que no hay recuerdos sin hechos que te dejan un sabor único.
No somos compatibles, tal vez nunca lo seremos. Aprende a dar lo mejor de ti, no lo que el momento amerite. Aprende a ver en el otro, emociones que pueden no ser iguales a las tuyas pero que con delicadeza puedes alejarlas de ti sin afectarlas. No siembres algo que no cosecharas, y no brindes sueños que no puedes protagonizar. Dedícate a ser feliz y a dejar que los demás busquen su propia felicidad sin mentiras, sin lágrimas y sin engaños.
6 de julio de 2012
LO QUE NUNCA FUE
(Hoy pensé en ti. Como todos los días). Hay hechos que
marcan tu línea de tiempo, así sean importantes o no; están allí recordándote que
pasó algo en tu vida, que no volverán, esos momentos como cuando estábamos juntos,
cuando reíamos de la vida, cuando jugábamos a ser Freud, cuando te disfracé de
perfección y no existían errores, cuando creí en ti. Ahora no estás, lo sé muy
bien. No es necesario decirme adiós, tu silencio me lo dice, tu mirada me lo
grita y tus gestos me lo demuestran. Ya pasaron días. No hay nada, nunca hubo
nada. Es justo, injusto… ¿Qué más da? Te vi. Te escuché. Te creí. Me ilusioné. Me
enamoré. Te miré. Te abrasé. Te besé. Me entregué. Lloré. Me desilusioné. Volví
a llorar. Busqué de nuevo lo que creí perder. Ahí fue donde me di cuenta que lo
había perdido para siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







