26 de septiembre de 2010

CARTA DE UNA CONFESIÓN


“Te escribo, para agradecer  tu amistad, por tus caricias inocentes en mi rostro demostrándome lo importante que era para ti, por tus palabras que llenaron mi corazón de emoción y ansiedad sin razón, por tu dulzura, por convertirte en alguien tan importante para mí en sólo cinco segundos. No hay excusas que expliquen mi dolor, pues es ilógico, irracional, no existe razón para mi agonía, pero me siento agotada, sólo quiero cerrar mis ojos y olvidar que este sentimiento fue sólo mío. Triste, lo sé. Pero es sólo mi dolor. Fue sólo mi fantasía. A pesar que logré amarte en tan poco tiempo, extrañaré sentir esa sensación que me llevó a lugares insólitos. Ahora, daré la espalda a mi amor y viviré la realidad que el destino predijo para mí. Con este adiós cierro esa ilusión que construí tan sólo con escuchar tu voz”.
Con amor
Tu mejor amiga.

3 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Ay. Qué situación tan tremenda, encanto. Espero que no estés haciendo autocrítica con este texto.

Muchísima luz.

Ana Lucia Fernandez C. dijo...

No, sería demasiado predecible. Estoy más enamorada que nunca.

Muchísima luz para ti también, bella.

Jennyfer dijo...

Que hermosa historia gorda **